No hemos sido elegantes
Hacia el final de La Grazia , la película más reciente de Paolo Sorrentino, el presidente Mariano de Santis (interpretado por el siempre magnífico Toni Servillo) está despidiéndose de sus colaboradores en la Presidencia de la República Italiana. Último en la fila está un secretario del gobierno. — No nos llevamos muy bien —le dice De Santis. — Pero fuimos lo suficientemente inteligentes para mantenerlo entre nosotros —responde el secretario. — No, no hemos sido inteligentes. Hemos sido elegantes —finaliza el ahora expresidente. cineciutat.org No se trata aquí de hablar de mocasines sin medias, ni pantalones saltacharcos ni gorras mal puestas ni vestidos mal cortados ni exceso de dorado: suele caer uno en prejuicios clasistas, regionales o racistas. Ahí deberíamos quedarnos con el Bello Brummell: la elegancia es el arte de pasar desapercibido. En la política sí importa la estética, así nos digan lo contrario. Pero no es esa la elegancia de la que hablamos. Es la elegancia cada vez más e...
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