Producciones Papucho
¡Heil, ombe! Cuando veo al —por desgracia— presidente de Colombia, pienso en el personaje dientón interpretado por Mark Ruffalo en Mickey 17 y, sobre todo, en el adulador que siempre lo acompaña y lo filma para crear sus videos de propaganda, pensando continuamente en formas de hacerlo parecer un hombre extraordinario, un enviado de Dios. Hasta ahora, la principal fortaleza del presidente ha sido mostrar sus dotes actorales. Videos y videos, difundidos por los medios de comunicación con acrítica presteza, donde se le ve fingiendo autoridad gritando funcionarios (con un conveniente micrófono escondido en la camisa), o en alocuciones donde señala con el índice y bate enérgicamente la mano, con ese gesto que lo hace perder el hilo de lo que está leyendo y parece el movimiento para lanzar un trompo. Con pistola al cinto, hace puestas en escena ante criminales capturados y con todo el histrionismo mediocre de un héroe de acción ochentero les dice: ¡Bienvenido a la patria milagro! Para despe...




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