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Hello, desempleo, my old friend

Aquí había escrito sobre el miedo a la pobreza y a volver al desempleo. Pues pasó: me renunciaron. *** Me echaron del trabajo, pero por lo menos tengo tiempo para leer y distraerme de la angustia. El libro: «Por primera vez en mi vida, comprendí que quedarse sin dinero era como vivir en un terrible y miserable infierno donde no había salvación posible. Aquella súbita revelación me llenó de angustia y tuve ganas de llorar, pero no podía. Abrumada por aquella sensación, que debía de ser la gravedad de la vida, me quedé tumbada mirando al techo, incapaz de realizar el menor movimiento, con el cuerpo agarrotado». Es El declive, de Osamu Dazai. *** Me puse a revisar una convocatoria de la Procuraduría. Cientos de vacantes, la mayoría para abogados y contadores hasta donde alcancé a ver. Los requisitos de las que podrían ajustarse a mi perfil me revivieron una idea fija: no sé hacer nada. El síndrome del impostor siempre está esperando para arruinarle a uno el día. *** Me sigo levantando a ...

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