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Fe

Estoy pensando en las formas exteriores de la fe. O de la religión, mejor dicho. En los rituales que dan forma al tiempo y a las creencias, y son importantes para crear lazos entre la gente, pero que también sirven para disfrazar el corazón y esconder la mala leche, esos ritos de los hipócritas orando en público y maldiciendo en secreto. La fe debería nutrir nuestros pensamientos, palabras y acciones, y estos deberían contribuir a la libertad y la felicidad de todos, a disminuir el sufrimiento en lugar de aumentarlo. Desafortunadamente, lo que vemos más a menudo es todo lo contrario: la fe usada como arma, el  amok  en lugar del amor. La Biblia como cargador del rifle de asalto, el Corán como explosivo, la Torá como veneno. Lo que más vemos, por desgracia, es a quienes hacen ruido con sus rezos usando los libros sagrados y las tradiciones religiosas como justificativos de la opresión y la guerra, como base de propuestas políticas para construir sociedades de autoritarismo, seg...

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