Ir al contenido principal

Entradas

Destacado

Desvelo

Noche de insomnio. Autorretrato en agitación interior. Edvard Munch. Me desperté a medianoche y me costó trabajo volver a dormir. Eso siempre es una mala noticia, porque ahí es donde la mente decide atacar, y me atacó con un parloteo suicida en verso libre sobre el fracaso de mis maniobras para soportar la vida. Me hace feliz hacer ejercicio: me lesiono y no puedo entrenar. Me hace feliz comer: la comida, cualquier comida, empieza a caerme mal. Me hace feliz el sexo: la libido se me va al suelo. Me hace feliz escribir: a nadie entusiasma lo que escribo. Me hacen feliz las películas: me desconcentro viéndolas y las olvido casi de inmediato. Me hacen feliz los libros: se me olvidan mientras los estoy leyendo. Son ominosas esas palabras en medio de la oscuridad sin sueño. Ventanas tapiadas. Puertas cerradas. Callejones sin salida. Se siente como si algo dentro de uno se estuviera rindiendo.

Últimas entradas

El miedo a la pobreza te da energía, la meta la pones tú

Impensado

Ni uno en un millón

La recuperación cuatrienal de la infancia

Tres italianas

No la estoy logrando

La librería del barrio

Cuando un mulo sea rey de los medos

Fe

Hacer ventanas