El cambio soy yo
El 4 de febrero de 2025 pasé de la decepción a la ira. Ese día se televisó por primera vez el consejo de ministros, con la boba y engañosa justificación de la transparencia. Estaba preparando algo de comer (decirle ‘cocinar’ a lo que yo hago sería una exageración), cuando escuché a la vicepresidenta Márquez y a la ministra Muhamad increpando al presidente Petro. Comenzó entonces un vergonzoso episodio de Ministros de Novela, donde Petro, con los argumentos más peregrinos y ridículos, justificó el nombramiento de Armando Benedetti y además comenzó una larga retahíla sobre el sancocho y los prostíbulos a los que iba Neruda, la diferencia entre cachacos y costeños, los árabes en Santa Marta, el amor, los afectos, la revolución, Santander y Bolívar, Cuba, inventó que los mayas llegaron a San Agustín y quién sabe cuántas cosas más que caben en las muchas horas donde se dedicó a oír su música favorita, la de su propia voz, y demostró ser un mal jefe y un peor líder, echando culpas sin la más...

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